Confiar en Dios y en su Tiempo
- L C
- Jun 25
- 1 min read
Hay temporadas en las que sentimos que todo avanza demasiado lento, como si la vida estuviera detenida en una pausa que no pedimos. Y en esa quietud, el corazón se inquieta, pregunta, duda, se cansa. Pero es precisamente ahí donde Dios nos invita a una confianza más profunda: una que no depende de lo que vemos, sino de quién Él es.

Confiar en el tiempo de Dios es aceptar que Su ritmo es diferente al nuestro. Que Él no llega tarde. Que Él no se equivoca. Que Él no olvida.
A veces, lo que pedimos no llega porque aún no estamos listas. Otras veces, porque Él está preparando algo más grande de lo que imaginamos. Y en ocasiones, porque lo que deseamos no es lo que nuestra alma realmente necesita.
El tiempo de Dios no es un reloj… es un proceso. Un proceso que forma, purifica, sana y alinea. Un proceso que nos enseña a soltar el control y a descansar en Su fidelidad.
He aprendido que cuando Dios tarda, en realidad está construyendo. Cuando parece silencioso, está trabajando en lo profundo. Cuando parece distante, está acercando algo que aún no vemos.
Si estás esperando, no estás estancada. Estás siendo moldeada. Estás siendo preparada. Estás siendo amada.
Confía en el tiempo de Dios. Porque lo que Él hace despacio, lo hace perfecto. Y lo que Él promete, siempre florece.



Comments